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Muy interesante la definición encontrada en este blog del que dejo enlace. Léase con tranquilidad y desmenuzando las palabras.
http://olahjl2.blogspot.com.es/2012/05/pero-en-el-fondo-estan-ellos.html
Un profesor es un ser extraño, permítanme que divague acerca de esta singular profesión.
Un profesor entra en un aula y encuentra un determinado clima de convivencia, de lealtades mutuas, de rencores acumulados, de enfrentamientos solapados, de inquietudes desconocidas, de odios concentrados... y ha de hablar de lengua, de La casa de Bernarda Alba, de textos que han de interpretar y hacer suyos...
Pero en el fondo están ellos: banalidad, gregarismo, envidias, conformismo, racismo, resentimiento, anhelos infinitos, ansia de cambiar de clase social y ser ricos, adolescencia a tope, sexualidad, represiones, excitaciones, conflictos de personalidad, de querer ser lo que no se es, ideales, dignidad, coherencia, seriedad, sensibilidad, y también adocenamiento, vulgaridad, convicción de que las cosas se consiguen mejor con trampas, con engaños, con algún golpe de suerte, con alguna puñalada por la espalda...
Se camina por el filo de una navaja.
El profesor intuye algo de lo que pasa en el subtexto de la clase pero nunca es lo suficiente. Sabe que ha de poner un límite a su implicación. No puede remediar los odios, los rencores infinitos, las envidias solapadas, el anhelo de otro cuerpo, los atisbos racistas... A esta edad ya están demasiado hechos en sus prejuicios, en sus determinaciones, en sus deseos improbables.
La adolescencia es una bomba autosatisfecha y tremendamente frágil.
Pero solo aprende el que es humilde y siente que tiene algo que aprender, algo que revisar, algo que renovar. El resto es repetir esquemas de los adultos, de los fracasos de los adultos, de sus prejuicios, de sus odios, de sus insatisfacciones, de sus trampas, de sus desórdenes de conciencia.
Tengo que hablar en clave, pero sé de lo que hablo.
Algunos presienten que los estudios no son todo. Que está el factor suerte, el factor enchufe, el factor contactos. Y el profesor ha de lidiar con estas convicciones que ponen en cuestión su supuesto ordenamiento intelectual.
Y entonces surge el desorden. El profesor es el que pone orden en el desorden. Si puede, si el magma interno del curso lo permite más allá de sus rencores, de sus resentimientos.
Y aprender ¿qué es?
Luchar por descubrir lo que uno es en realidad. Los que lo tienen claro -diáfanamente claro- odian a los que dudan, a los que se muestran inciertos, a los que entienden que el conocimiento es complejo y no una fórmula estereotipada. Muchos buscan seguridades ficticias en el error, en el prejuicio, en el lugar común, en el conjunto de opiniones sesgadas que han oído en su círculo.
Sólo el que se pone en cuestión a sí mismo, entiende algo. Pero ¿para qué hacer este esfuerzo de comprensión de lo que va más allá de uno mismo?
El profesor rastrea y rastrea los trabajos de sus alumnos, sus comentarios, intentando encontrar una brizna de personalidad, de perspectiva original, de algo que contradiga los lugares comunes... y difícilmente lo halla. No es fácil. El común de la humanidad es gregario, estereotipado, lleno de prejuicios, de maldades, de resentimientos, de tópicos...
Pero también hay lo contrario: los que desafían esa vulgaridad y se atreven a cuestionar, a ser ellos mismos, a indagar en el principal objeto de contemplación que es el yo. Todo parte del yo, de esa fascinante asignatura que es comprendernos a nosotros mismos. De intentarlo al menos.
Uno es profesor y ha de atender a todos sin distinción de credos, razas, religiones, inteligencias, modas, sexos... Y es así. Todos son iguales.
Pero uno contempla el panorama y se da cuenta de que la personalidad es escasa, el pensamiento original es minoritario. Nunca ha habido más posibilidad de tener información y menor es el resultado práctico en cuanto a la conformación del yo que busca realmente conocimiento.
Es inhabitual, extraño, muy esporádico.
Pero lo esperamos y nos damos cuenta cuando aparece.



Me encanta, qué bien explicado...Gracias por compartir
ResponderEliminarMUY BUENO!!!Me ha encantado especialmente esta reflexión
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